lunes, 28 de junio de 2021

Mercedes

Cuánto no me autobiografío en estos cuadernos puede comprobarse por la ausencia de Mercedes. 

En su caso suena a mero olvido, debería entonces remediarlo y no puedo, pues necesariamente la exhibiría aunque nuestra historia sucedió a través de los ventanales. 

Para probarlo escribo algo y, sí, cualquier conocido la ubicaría. 

Quede solo su mención por nombre, borrando el malentendido que quizá produjo mi súbita marcha. 

Con nadie fui tan lejos en intenciones, al prepararnos un destino común cuando ella estaba a mitad de la vida y yo tenía cincuenta y pocos años.

Encontrará los motivos al ojear estas viñetas hechas durante mi vejez. 

Claro, muchas cosas habría cambiado permaneciendo con ella. Suficientes, tal vez, para transformar mi errática conducta. ¿Cómo saberlo al decidirme entonces? Me sentía sin derecho a arrastrarla a una aventura, así pareciera algo sensato dadas las condiciones al encontrarnos.

Se le recuerda siempre, mujer hecha y derecha desde muy joven, sin duda. Tanto, que intimidaba a los hombres a nuestro alrededor, quienes por ello quizá vieron a un yo cuya osadía rebasaba los cálculos. 

Paro. El Manu sigue porque vino de su mano, según merece y no pobremente interpretado.


             

lunes, 17 de mayo de 2021

Personajes convenientes

No termino por aclarar cuándo a nuestros cincuenta años y algo volvimos a reunirnos, Ana. Y es que éramos personajes convenientes uno para el otro. 

Mira, te muestro: 1963, descubrimiento; 1965, me rescatas para ayuntarnos -jeje- un año; meses después tu ma nos regala el disco y aparece el único hotel de paso en nuestra vida juntos; cuasi silencio absoluto hasta que comienza 1968 y tú sombra durante mi viaje alargado a 1969; noviembre 1971, voy por ti, estás comprometida y sueltas el Terminaremos unidos; encuentro casual en 1976; gracias a Luisa, seis o siete noches duermo donde lo hacías antes; 1993, sin yo saberlo sigues mi infarto; octubre 1996, tengo una pareja y me citas para contarme que vendes la fábrica y te separas; al poco pierdo el paraíso y pretendes sin éxito reeditar el rapto; reunidos quién sabe cuándo luego, once meses de los cuales cada quien sustrae días enteros y mueres.

Cierto, de no ser por aquel accidente, sin duda compartiríamos hoy un techo. ¿O vuelvo a usar las declaraciones?

Desdramaticémonos, anda. Sino tuviste azotea ni corte de medianoche, ¿qué, a cambio? ¿Esa mirada que atraviesa el tiempo, atribuida por mí? 

Lo demás fue tal escribí en Las mil cosas con A y Ana primera.

A solas todos éramos muy poquita cosa, nos quedaba claro desde siempre, y había un mutuo, semi inconfeso despreció por quienes dejarían la piel construyendo el futuro profesional. Tú lo tenías garantizado y yo, J, ¿iría dando tumbos sin preocuparme o ni siquiera eso pues el cielo me reservaba una mágica, simplona solución, o varias, como fue

Gracias a ti J confirmaría que príncipes y princesas de cualquier tipo eran más o menos azarosos, despreciables productos, no importa si tocaban la gloria. Hasta el mismísimo Dylan cabía en el paquete, de forzarnos a dar calificaciones.

Esa canción nos ponía particularmente amorosos porque la cantábamos a coro, cómplices del autor una vez que descubriste su letra para mí, quien por años, creo, tenía con la música y la voz, cuyo intimismo me arrebataba permitiendo que como con ninguna otra viajara a placer con ella, profundamente complacido por la confianza del Mr.

Paro pues volveré a romantizar.   
         


F:jJf-

 

domingo, 9 de mayo de 2021

Un desvenzijado autobús

Hoy comí con mis crías y nietos y unos amigos suyos. Alguien recordó "el más destartalado autobús concebible" y estuve a punto de ganarle la baza trayendo a cuento el que tomé entre Fez y Nuadibú.

Callé pues ese paseo solo lo conocieron Ana, la Tic y otras tres o cuatro personas. Durante cierto tiempo tuvo sentido mi silencio, que no escondía sino ocasionales permisos para aprovechar las visitas a papá y mamá cuando regresaron a su tierra. Ella me los echaría tontamente en cara. Creo escucharla:

-¿Tú, que presumes abandonar a tus niños apenas lo indispensable? ¿Y cuántos pares de zapatos habrías podido comprarles?  

-Fueron dos semanas y gasté tres pesos -le respondería en la absurda discusión. 

Luego intenté confesarme, presumiendo, y me tiraron a loco:

-Marruecos y por ahí. Qué estupidez.

Juan habría estimado mis pequeñas aventuras y no estaba cerca entonces.

El Tamasgha, ni más ni menos. En catorce días y sin ver a nadie parecido a esta mujer.

Era mejor olvidarlo, ciertamente. Aunque aquél camión bien merecía estar en la memoria de cualquier occidental.

Al volver a casa esta noche encontré el mensaje de una amiga animándome a seguir grabando los cuadernos y por curiosidad me asomé a ver cómo le fue al último esuerzo. Había un único comentario al pie:

"Saltar de una escena o otra escena, se pierde la elocuencia y el hilo del entendimiento. Su manera de narrar
No es lineal por lo que a la gente común le cuesta trabajo seguirlo."
Tiene razón el bien intencionado que lo escribió.
No insistiré más, prometo, respondí.
Veo de más, aseguré ayer justificándome. De menos, debí decir. Dramas aparte, si estaba exhausto, imaginarán hoy.
Cuarenta años después, este par de grandes músicos reinterpretan así su clásico.

Así como guardé en secreto los breves viajes, quise mantener lejos del mundo laboral mis viñetas y demás. Al final tuve que apelar a ellas. 

jJf-

 

sábado, 8 de mayo de 2021

Otra, muy distinta, del Mr.

Creí seguir su consejo, Mr., y no lo hago. Soy Forever young solo hasta donde una línea recomienda derrotarse. Entonces pongo esta distinta canción suya. 

Ahora voy una buena cosa tras otra y horas atrás declaré vivir mi mejor día durante la vejez. Se hace noche y quiero suicidarme, jeje.

No tengo remedio. Veo de más y eso descalifica cuanto haga. 

¿Porqué no gustarme en la derrota si la victoria está asociada a los malditos? Cuánta razón tenía Ana, ¿verdad, Tic?

La letra traducida casi literal y así malamente:

"Acabo de llegar a un lugar

Donde el sauce no se dobla.
No hay mucho más que decir
Es el remate del final.
Me estoy yendo,
Me estoy yendo,
Me fui.
 

"Estoy cerrando el libro
En las páginas y el texto
Y realmente no me importa
¿Qué pasa después?
Solo m
e estoy yendo,
Me estoy yendo,

Me fui.

"He estado colgado de hilos,
He estado jugando liso,
Ahora solo tengo que cortar
Antes de que se haga tarde.
Solo me estoy yendo,
Me estoy yendo,
 

Me fui.
 

"La abuela dijo: «Chico, ve y sigue a tu corazón
Y estarás bien al final de la línea.
Todo lo que es oro no está destinado a brillar.
¿Tu y tu único amor verdadero nunca se separan?
»


"He andado por el camino,
He vivido al límite,
Ahora tengo que irme antes de llegar a la cornisa.
Así que
solo me estoy yendo,
Me estoy yendo,

Me fui."

¿Cómo rimó aquí, Zimm?

"I've just reached a place
where the willow don't bend.
there's not much more to be said
it's the top of the end.
i'm going,
i'm going,
i'm gone.


I'm closin' the book
on the pages and the text
and i don't really care
what happens next.
i'm just going,
i'm going,
i'm gone.


I been hangin' on threads,
i been playin' it straight,
now, i've just got to cut loose
before it gets late.
so i'm going,
i'm going,
i'm gone.


Grandma said, "boy, go and follow your heart
and you'll be fine at the end of the line.
all that's gold isn't meant to shine.
don't you and your one true love ever part."


I been walkin' the road,
i been livin' on the edge,
now, i've just got to go
before i get to the ledge.
so i'm going,
i'm just going,
i'm gone."

 

jJf-

 


jueves, 29 de abril de 2021

"Apretamos solo viento"

¿Por que no me escribes?, pregunta la carta preocupada de Ana. Llevas semanas allí.

El momento es ideal para afirmar el romanticismo con que ella lo cubre, y no se lo permitirá. 

-Sería capaz de venir a salvarme -piensa y duda -pues bien puedes alimentar mi brutal extrañeza. ¿Cuánto me usas, amor?

-Caminamos porque tropiezas -le dice la muchacha sin falta, ante su natural, errático proceder  



F:jJf-

jueves, 1 de abril de 2021

Cuestión de palabras

 Hasta las posmodernas épocas se daba por supuesto que escribir era Oficio de poseídos. Esa notita a la cual dirijo, termina encontrando a quien quizá lo es de una manera distinta y potencialmente revolucionaría, por volvernos, sin reivindicarlo, a un ilustre pasado despreciable para nuestras civilizaciones como conciencia, pues saben cuánto descansan en él y lo niegan. 

Ninguna generación anterior produjo, ni de lejos, el número de títulos y volúmenes que nuestras contemporáneas. Entre otras, por la negación de aquélla máxima. Los oficios literarios pasaron también a quienes en mayor medida se improvisaban, vueltos formas de subsistencia para los que buscan qué vender, sirva o no, y, reconozcamos, permiten a neolectores de número inédito a su vez, introducirse en las letras bien, más o menos o espantofrénicamente.

En narrativa, México vive un momento de vacas flaquísimas, solo medio subsanado por los pocos periodistas, hombres y sobre todo mujeres, que se atreven a arriesgar la vida en nuestro narcoestado -versión neoliberal del histórico, al explayar sus áreas informales-. Ese pequeño grupo requiere la crónica y a ratos ficciona para habérselas con una realidad apenas concebible. 

Mientras, asistimos al patético paseillo de principitos, ni siquiera reyes, tuertos.

Mucho bien haría ese autor en el cual depositó inútilmente su esperanza la herencia mexicana, asumiéndose.


         

 

F:jJf-