martes, 24 de septiembre de 2019

Me gustaría, Mr. II

Hay un Me gustaría, Mr. primero.

Tengo mil cosas buenísimas que compartir de usted y salgo con lo primero a mano, poco representativo, sin duda.
Es pretexto para continuar, comenzando por sus casas, a las cuales eché un ojo accidentalmente. Es natural que tenga esos palacios pues ganó dinero a carretadas, así no quisiera, y por fuerza me decepcionan. Para uno sigue usted carretera arriba y abajo y descubrir desde donde aparece en los conciertos... Espere, digo tonterías, si a casi pura gira se la trae todavía a sus setenta y ocho, obviamente durmió en cualquier lado menos en Malibú o la campiña escocesa.
Cada vez más sus hispanohablantes fans resultamos de risa loca. Lo que no significa reconocernos inferiores. Seguro hay muchos cuya vida vuececencia envidiaría, sentimentalmente, pongamos, y no por estable, claro. Sobre el sexo ya nos presumió y acá entre nos estoy convencido alardeaba o ni siquiera eso, viviendo en una burbuja.
Valen sus canciones, la gira tras gira, el proceso creativo. Lo demás, al modo de las mansiones, motos, ectcétera, importa nada -¿o sí, Mr. Jones?
Está diciédoselo quien hace un momento escribió:
Y sin embargo, se mueve
El del título no es nuestro círculo terráqueo, como dicen que dijo aquel y tal vez no, sino, obvio, yo, mi monotema, bien chingón, modestamente, ya se sabe, y hoy hasta la madre -dejen dejárselas juir tantito- por -ya- su -a omnímodo nadie me gana (no, pues no)- deleznable correción lingüística. 
Fiénse que vienen valiéndome gorro, culeros, ustedes llegados aquí y cuantos hay en el susodicho -planeta, entiéndese-. Escribo para la posteridad, goeyes -menudos bueyes, si por algo los cornudos son representación-, postrada a mis pies siglos ha -todo lo que se me relaciona vale múltiples tantos comunes, por solo existir, pieza perfecta.
-0-
¿Ve? Lo suyo, lo mío, da igual. Eso que se escucha gracias al video, no. Ni el siguiente
Realmente he intentado retarlo, Mr. Y no, no hay cómo. Bueno, si comparamos nuestras vidas a lo largo voy de gane, incluso con sus sesiones para grabar, que son mi mayor envidia.
Lea La pieza que ocultaba.
  

¿SIGUE?    
      

sábado, 7 de septiembre de 2019

Segunda patria


Tenía cinco años cuando Pinillas, el simpático tío con halo de aventura que todos deben tener, me llevó a un partido. Dejo para otro día la mañana capaz de asomarse a mi infancia y al país citadino contemporáneo, y me concentro en la cosita asombrada por todo: el aboroto de los ríos en camino, el gigante que aparece, el inconcebible tumulto en el inconcebible túnel, el pasmoso universo vuelto sobre sí...
Un segundo tío salta a la cancha en uniforme del Asturias, el estruendo se pronuncia en contra con banderas azulgrana, y entre el expresivo sube y baja anímico es cada vez más inutil el empeño de Pinillas por azuzarme a la afiliación familiar... en el momento más importante de mi vida. 
Cuánto me empeñé en que el espectáculo cuya mecánica no entendía conservara el flujo de ola creciendo contra mi identidad. Te salvarás, prometía y cumplió tras eternos noventa minutos, con el estruendo entre el que me conducía el apesumbrado tío. La sombra bronce de la calle, por un momento convertida en brillo, se jactaba: Asturias 2, Atlante 4. Con eso tenía para azotar a gusto el ceceo de mis condiscípulos, el derecho a la azotea, a su espléndida vista y cuanto en adelante quisiera de una realidad sin parpadeos.
Acompañado por mi Potro de Hierro hice los diarios paseos a solas en bicicleta descubriendo la ciudad que se agotaba tras la ciudad, o en camiones al Centro donde los siglos parecían un parlanchín avispero. (-No te pases de verga- dice mi esquizo. -Es neta, buey -le contesto. -Ésta, pendejo -responde agarrándose nuestra gloriosa riata-, y a hablar así no nos enseñó el estadio. -Ahí te buscan -lo distraigo y sigo mamando.)
Montado en él me arrimé a los barrios campesinos convertidos en obreros y fui un buen criador legándolo a mis chamacos.
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Te pasaste de romántica primer siglo XIX mexicano, viñetita. Apestas a cursi, pues.

domingo, 28 de julio de 2019

Mi mix

Hay cientos de notas ahora ocultas.

En 2015 el Big Brother correspondiente obligó a rehacer los blogs. ¿Cuándo desaparecerán plataformas como esta? Pronto, seguro.

Mi mix llama Youtube a lo que selecciona para el usuario. 
Tengo uno propio en la computadora, hecho hace años con cds, acetatos, cassettes, y aquí titulé Juegos a los envíos musicales a N, hijo de mi amita, que parecieran formar otro y son algo distinto.  
¿Una probadita, Tic? Empezaría con Dylan, claro. Algo muy socorrido, como Sad eted lady... o Forever young. Salto a Glenn Gould gesticulando, pues hay mucho en los cuadernos. Estos días están para Byrds, de Neyl Young, y no tiene caso pues también anda muy cerca. 
¿Lo que siempre te dedico?

Naturalmente debería ir enseguida algo de My Favorite Things, de Coltraine, o Mingus o... y a cambio
Baaba Maal es obligado, en su repetición número mil
No faltará, desde luego -¡sin video pederasta, por fa jjj
Y luego
Ya que aseguro que es una de las grandes rolas roqueras...
Necesariamente una compuesta por el señor
Cubanos hay millones. Don Rubén está a mano
La maravilla -una, pues- de don Chico
Y el Zita en su más doloroso acento, para no alargar esto

La que prueba cuanto importa desde dónde canta, Mr., o su quién o cómo andar. ¿En verdad estaba molesto? Yo escucho un agradecido paso por el mundo, gustándose con sí mismo. O al Tamborilero al cual seguir.


 

 

Pongo lo que el azar del día encuentra

Debería ser la famosa gira concebida como un circo que en cada lugar cambiaba de troupe. 

Qué latoso es, Mr. (Va por la versión.)

 


 


 

miércoles, 3 de julio de 2019

Tocados


Uno, dos, tres por mí y todos mis compañeros. Millones que, demudados, andrajosos, vamos por ahí pidiendo cinco minutos de reconocimiento, por vivir y ya... ni más ni menos.
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Tocados se llamaba el juego a que los niños nos dábamos cuando las calles parecían nuestras. Dos equipos se pereguian entre sí inmovilizando a quienes alcanzaban, para liberarlos luego con ese grito.

viernes, 14 de junio de 2019

La del clóset


Tiro por viaje canto a la Sra. Melancolía, que está buenísima: caderas para controlar mareas, muslos de bronce y aceite, trompa gruesa y oferente, pechos de concha de panadería con puntas respingaditas, morena toda ella.
Porque en los salones que frecuento la madame con su aire de desmayo, la melena en tormenta y el elegante vestido negro gritando Cien manos acaban de trabajarme sin resistencia, luce como ninguna entre apetitos que se desbocan.
En secreto reconozco, sin embargo, que parte del día lo paso del talle de Doña Felicidad. El más mínimo pretexto la saca del closet donde la buena educación le ordena estar. Y pa qué es más que la mera verdad: sobre la mesa, en el piso, al borde del lavadero, en el primer resquicio del callejón o donde quiera que la tome, sus carnes de gloria se licúan, anuncio de eternidad.

jueves, 30 de mayo de 2019

M


Hasta el psiquiátrico, decía la nota que una mañana dejé en el limpiaparabrisas de su auto. No exageraba.

Nos buscamos sin conocernos, los iniciáticos encuentros entre la gente fueron intención pura y la primera noche juntos me dejó muy claro cuán pájaro sin mesura podía volverse.

Ni varias líneas de cocaína producían tanta euforia en ella como el escenario y media hora antes estaba en uno. Llegó a la puerta de la callejuela empedrada buscándome y precisaba sin embargo voltear a los costados en procura de mayor emoción.
Trepa a mi bólido si te atreves, decía sin decir, atisbando los ofrecimientos de aventura en una fila de hombres al paso. La lisonjearon y a punto de marcharme con la cola entre las patas, me detuvo. Como a otras mujeres, sabiéndolo o no le vendía un exótico personaje y compró a ciegas
Su pequeño, hermoso cuerpo servía sólo para soporte de una encendida imaginación. Así mi boca, mis manos, mi sexo, no bastaban y tuve que introducirme en la fantasía de modo de cumplir el interminable apetito que desde muy temprano me cavó el miedo.
Diez minutos después yo era el experto y ella la párvula, al menos en los cursos de primaria. Los superiores, hasta el postgrado, estaban en su cabeza entorpeciendo el juego a ratos hasta la imposibilidad.
El doctorado cum laude lo recibió muchos años después en la procura del regreso al escenario. Cuando vino a mostrármelo, literalmente caí a sus pies a pesar de la conciencia de que con él ella tocaba el infierno.

domingo, 7 de abril de 2019

Crisis

Mal que bien estos cuadernos siguen cumpliendo su función. No deberían ser un diario personal y por plazos lo hacen aunque parezca otra cosa.
De sobrevivir peleando, va el asunto, hasta alcanzar la meta propia y colectiva. Si quedo a medio camino fallo a los demás.
"Índice de calidad del aire" a las 5:38 am: "mala". Te pones difícil, modelo maldito, pues sin mis ejercicios de respiración cuesta recuperarse. Pude morir ayer, por excederme con cargas que no son para el setentón a quien se le calcifica una arteria coronaria. Sumemos la ansiedad crónica y finalmente protectora, en tanto alerta. 
-Vales nada -susurran.
-Respondan, sueños -contesto. -Son tan dulces. Y diles tú, Tic, amor incondicional.
Mirar hacia atrás, como acto de entendimiento y discurso que justifica.
       No me rendirán así nomás.

Hacia 1982 una crisis sistémica produjo efectos profundos en las clases populares. Desempleados, muchos obreros se volvieron vendedores ambulantes y taxistas o plomeros y electricistas por cuenta propia, o ponían pequeños negocios, modestísimos en su mayoría -tiendas de barrio improvisadas, sobre todo. 
Años después una investigación sin aparente nexo con el tema, me descubrió que tan catastrófico fue ese tiempo para ellas. Si por primera vez la matrícula escolar descendió, no podía explicarse ni considerando el fin del monumental crecimiento demográfico que había empezado en 1940 -¡nos multiplicamos cuatro tantos entre una y otra fecha!-. Tengo a manos números y prescindo de ellos, sin saber bien a bien cómo hacerlos ilustrativos. 
Recuerdo solo que se nos hizo creer en una crisis sin nexos con el nuevo modelo, del cual los mortales mexicanos no hablábamos todavía. Poco antes escuché accidentalmente a quien dirigía la institución continental donde Ella trabajaba.
-El nuevo presidente representa al monstruo. 
Meses después un amigo al que encontré también por azar, estaba demolido.
-Desmantelan los apoyos al campo. 
Cuarenta años tirados a la basura, era su conclusión.   
Hacía buen rato un antiguo conocido, estudiante estadounidense de intercambio y ya entonces economista, se burló con cortesía al escuchar mis sencillas argumentaciones. 
-¿Para qué quieres que México sea autosuficiente? Los países deben dedicarse a su mejor producción y sin fronteras...
Me lo había dicho donde por ahí de 1986-87 mi hermano mayor tendría tertulias con científicos nacionales como él. Cierto día una entusiasta pareja los asombró.
-Renunciamos para volvernos empresarios. 
-¿Y sus posgrados e investigaciones bien avanzadas?
-Todo se volvió área de oportunidad.
La vocación no importaba más.
Torpe, yo tardaría en entender que el capital financiero reinaba por toda la tierra y que contra eso no había defensa. 
-A una acción en bolsa no pueden dársele cachetadas -diría mi gurú cuando el proceso avanzará.
En pleno siglo XXI regresé al Santo Lugar para escribir un acercamiento cálido a la memoria y no encontré a quienes según alguien durante los setentas habíamos trabajado por construir "el barrio solidario del futuro". 
Aquello era una ciudad dormitorio más, sin concierto, cuyas colonias no formaron comunidad y se debatían entre gastados sueños personales y pobreza. ¿Como presagiarlo al marchar, si estaba seguro de que nadie detendría nuestro sueño? No me recuperaría jamás por su pérdida. Tampoco Agustín, María, Nabor, Cristina, el Güitas, supe en ese momento.
Al hacer el libro renuncié a reconstruir la historia. Nosotros trabajamos por una revolución día con día, acto tras acto, otros tenían planes muy distintos y aun así contribuían a ella y detrás de todos había intrincadas redes que tiempo atrás disparaban hacia muchos sitios. ¿Con qué cara presumir un exhaustivo conocimiento sobre algo iniciado aquí y allá en los años cincuenta, treinta o antes, aunque para 1960 ese valle contiguo al de la gran capital casi se redujera a sus siete pueblos originarios?
Durante aquélla hasta allí alcanzaba, entre otros, el influjo de la Asociación Cívica Guerrerense (ACG), recién fundada por Génaro Vázquez y sus compañeros. Respondían, supongo, al efecto que aquella tuvo en nuestra gran ciudad y quién sabe cuánto se relacionarían más tarde con una disidencia magisterial cuya acción no percibíamos y se concretaría para 1979 en la CNTE. Misael Núñez militaba ya cuando cuatro años atrás los trabajadores de General Electric decidieron resistir en La Loma quizá gracias a él, que dirigiría allí una escuela primaria.
A su vez la ACG resulta incomprensible sin los nexos Estado-sociedad producto del cardenismo. Ya tocado el tema, cabe preguntarse sino quedaban también residuos dejados por la Escuela Socialista en el Ecatepec rural o semirural.
La Crisis echó todo abajo. O así parecía, pues a ese municipio no lograron escamotearle su triunfo electoral con el fraude de 1988.
Quiero consolarme, inútilmente. Hay un sistema que aprovechan y quién sabe si manejan los Malditos. No podemos descifrarlo sino en términos teóricos, a través de nuestros intelectuales. Para nosotros se desvanece en el aire. Solo desapareciéndolo habrá manera de llamar a las cosas por su nombre.
Ingenuos, ¿cómo preverlo trabajando los sueños hace cuarenta años?