viernes, 12 de marzo de 2021

G, de amores y soledades

Estimabas mucho a este hombre.

Tenías cuarenta tal vez y yo cincuenta y tres cuando quedamos en hacer la vida juntos. Nos dieron el tip de un hermoso departamento que cobijaban cipreses centenarios.

Tres años de entretejer admirables proyectos semi materializados, pedían por ti, a quien no me atrevía pues eras lo más mujer en muchos kilómetros alrededor y vivías con el padre de tu pequeño.

R había compartido contigo una larga militancia y animaba a decidirme, como la amiga entrañable hecha en semanas tras amonestaciones que ponían al día mi perspectiva de género, jeje.

Aspiré hondo para invitarte a comer. El mensaje no necesitaba más . Recibido, dijeron tus ojos y risas en una terraza al pie de los adoquines que a continuación recorrimos con la gran promesa revoloteando. Haríamos lo que hace mucho para ambos estaba definitivamente cancelado.

De firmísimo cuerpo que amenazaba desbordar al mío también en altura, quería pedirte un beso y no recuerdo si tuve el atrevimiento, porque sabía: después...          

Nacida niña popular en la costa te veía corriendo por ella como durante tu infancia, entre pescadores, sin nada bajo el vestido. Vivir donde creciste, fue nuestro acuerdo. Así cumpliría un terco sueño que no se me dio con las crías, volviendo también yo, niño Trópicos

Mucho más tarde encontré la patria prometida. Lo supe apenas entrar a una pequeña ciudad ensanchando el compromiso que firmé con  el "Sur, geografía profunda" -disculpa esas torpes cifras en busca de la épica personal-. Vi un patio arenoroso cercado por varas bajo cuatro o cinco frutales aromatizándolo. Los amigos debieron llevarme a rastras cuando terminó el acto y no sin antes responsabilizar a nuestros huéspedes de buscar algo para mí subsistencia.

En vacaciones fuimos a la playa, G, y no cargué con la casa de campaña porque se había perdido. Llevabas dos finas maletas para siete días paradisíacos y según dicen los sagrados libros en el edén no se usa ni taparrabos. Menos, afeites, que sobraban a tu perfecta, aceitosa piel -eras Rosario no Mouche, de Los pasos perdidos.

-¿Cómo es donde piensas instalarnos para la eternidad? -quise saber y buscaste fotos de una bahía bellísima... y señoriales casas salpicándola. -Puedo avenirme a lo cómodo, reconozco. Si es caro, no, amor, aunque ahora nuestros bolsillos están más o menos bien provistos -dije silenciosamente.

Eso lo confirmé al abandonar el departamento donde Él y Ella y regresar a la casa que para entonces mis padres dejaron a los hijos y no era ya el antiguo, modesto hogar. 

No cambio de sitio y sí de todo lo demás. Bien podía hallarse en colonias de banqueros, como los materiales y el trabajo artesanal que copiaron de ellas.

Un mosaico se rompió y mi hermano C pudo suplirlo mandando moldear una serie idéntica porque dirigía el taller de investigación médica más prestigioso -hablo de ingresos y no de que fabricaran allí cerámica, jeje-. Golpeé la puerta del garage al estacionarme y ni cómo intentar imitarlo. El Mio Cid no ordenó para su señora algo tan fino y robusto y el quedirísimo C y yo tuvimos nuestra primera y última pelea adulta.

Vivir palaciegamente cuesta un palacio, confirmé, y en el futuro evitaría ingresos de cierta consideración, comprendiendo que no duraban para siempre sino se hipotecaba el alma así o asá. 

Por buen tiempo R insistió en preguntar las razones para desaparecer casi de súbito a tus ojos. Era fiel a Manu Chao -digamos para ligar con el clip. 

Te encontré donde la fortuna necesitaba llevarme por diez minutos. De mi incipiente amor no dudes y agradece a cambio que no alentara riesgosas decisiones tuyas. 

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Al poco Ana "volvió".

¿Que con ella las cosas habrían cambiado? Me veló treinta y un años gracias a su madre, sin infidelidades a la pareja, y yo seguía siendo el atolondrado a quien idealizar... que impidió reunirnos. Volvería a hacerlo, quedó advertida primero cuando intento llevarme románticamente, como en nuestra adolescencia, y luego al modo de entonces, peleando con mis fantasmas. 

Al acompañarla a encontrarse con el destino deseado, me hice humo.

-Entras en segundos adonde no llegaré jamas -pensé. -Tu viaje y el mío hacia estos lugares son incompatibles. La duda te es un territorio inexistente y yo vivo de ella.

¿Y el sentido del dinero? 

-Sirve y ya -respondías como en la juventud.

-Siempre que lleves siglo y medio atesorándolo -decía para mí. 

Bastaba compararnos ahora. Tenías una fábrica convertida en bonos y cuentas bancarias. Yo renunciaba a cuatro sólidos pesos con prestaciones para seguir viéndome con orgullo ante el espejo y continuaría pepenando uno o dos con trabajos contantes y sonantes. 

-¿Adoras ese jardín con higueras? Lo compro sin que sepas.

Etcétera hasta que llevara décadas columpiándote en el patio aquel de mi patria prometida, vuelto realidad apenas verlo.

Incluso para el amor hay clases sociales, Mujer maravilla.

Hoy pago con irredenta soledad. Bienvenida sea. No hizo menos el Zita.

¿Y las jóvenes aparecidas en mi vejez? Representaron cualquier cosa excepto compañía. (No grites, Tic. No cabes en Muchachitas, jeje.)

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No comprometerme sino a lo que sin dudas podía dar y recibir, fue la norma económica y amorosa. Así convine aun con Ella, cuyo proceso la orillaba a quererme para siempre así su fuero interno le exigiera algo distinto.

Dos, tres, cuatro años se volvieron costumbre desde nuestra separación. Nadie sufriría sino eso poco que demandan los finales.

Estoy de paso, Soy un puente y frases similares proponían en cuanto la atracción pasaba a algo más. ¿Di un beso siquiera antes de enunciarlas para Ana II, María, L, E, M que bien aceptó el rompimiento y después fue devorada por conflictos en cuyo sepelio yo no tenía vela? 

Respeté puntillosamente el apasionado tiempo completo que las crías dejaban, sin distracciones. Entonces no cupieron celos ni otros reclamos. Extendía a ellas mi paraíso y agradecidas lo completaban. (Sí, M, la Pasty aquella noche para película de  Hitchcock, ya sé. Pasó un cuarto de siglo y cada que al azar nos conectamos sacas el tema, jeje.)

T sirvió de dosis directa a la vena porque llevaba trece meses en el desierto persiguiendo su modelo exclusivo llamado Generación Cada quien cargue la vela propia, jeje.

Pago gustosamente con soledad tanta dicha. (Espera que ponga el punto final, Eterna, para seguir dándonos lo inconcebible y morir, creo, pues no hay cómo soportar la oquedad que queda tras dos o tres horas de recreo de tu inexistencia; más, sería locura a secas, jeje.)

¿Y mi amita Inesper? Su virtual pérdida es el último pago de una cuenta aparte. Por ahora. Ella, estoy seguro, cantará esta

En conclusión, Doña Sole, haré un templo para ti. Ir y venir por Ellas no tiene precio. Respecto a las mocosas, aparta esa cáliz a los viejos que me sigan.      

F:jJf-

martes, 23 de febrero de 2021

A manera de introducción

A nietos reales y adoptivos y adoptivas; Corte de medianoche y con quienes más compartí la vida.

Llevo trece años con estos cuadernos a los cuales últimamente sumo videitos. Lo hago como memorias colectivas y personales, terapia y canto al futuro. Si seguiré hasta que muera, seguro, en algún punto debo intentar ordenarlos un poco, pues de otra manera nos perderíamos, ustedes y yo. ¿De paso barreré la basura? Es mucho pedir, jeje.

Empiezo aquí sin claro motivo. En Desde la azotea sería más apropiado, pero... -conjunción maldita ésta, cuyo uso señala lo escrito antes o muy al principio-. Esperen, pondré música saltándome reglas que obviamente no vienen ya a cuento y rezaban lo cribado será puro texto.

¿Qué más advertir? Ah, el enlistado de blogs, Cuadernos, y un enlace a la cuenta Youtube(4) El Belar. Presentación (va de nuevo) - YouTube.

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Hoy el sueño buscaba algo. 

-¿Qué? -le pregunté al despertar.

         


    

F:jJf-    

martes, 5 de enero de 2021

Sigo, Mr. (revisitado)

 

Permitan que me corrija la plana, según ordenan los pandémicos tiempos y nuestra Revolución Mundial. Ese hombre es tan nuestro como nosotros suyo. A chingarle vinimos todos y cada uno y una hace lo que puede. Léanse en él y él en nosotros.

Fue producido por quinientos años distintos e iguales a los de los demás. ¿Escuchan a esa mujer negra haciéndole coros para desaparecer hasta siempre, pareciera, y doblemente viva en realidad? Un ghetto sobre la calle 77 espera por ella. Sobra cualquier condolencia al contemplarla salir del Metro en Everywhere Place. La esperan dos hijos, el hermano, la cuñada y sus tres pequeños, otro que entró por una ventana cuando venteaba, el esposo ausente y Ottis Redding, a quien adoran. Si al Mr. le brotan historias a borbotones, imaginen cuántas circulan allí. ¿Y en el ustedes donde me incluyo, con variadísimos acentos?

Cante cuanto pueda, Zimm. Aquí, así, con mayúscula, interminables tonadas van y vienen.

(Hay un regalito al final, brothers and sisters, digamos para conciliar, jeje.) 

Ya quedamos: lo escucho sin parar desde 1963 y como buen no USA sé nada de usted (Me gustaría, Mr.).

Disfruto la ignorancia apenas oí aquél primer álbum con mi pésimo inglés y así gané derecho a reinventar sus letras cada vez.
Pasé de largo esa etapa cuyo video pongo. Era buenísima y yo ni en cuenta, sin prejuicios, como otros, según parece. Simplemente estaba muy ocupado y bastaba la casi inagotable catarata que aventó antes. 
D lo entendía y circulaba libros con correctas traducciones y acordes para guitarra que conforme al día mis torpes manos seguían divertidas o con enojo
¿Hago un viaje de regreso para comprenderlo? La Revolución Mundial está en curso, perdón, y no puedo permitirme lujos.
Claro, aviento a diestra y siniestra links para que lo aprecien. Columbia Records paga teléfono, agua y luz de esta casa -¿cuántos firmamos contratos similares?
Cubierto el diario expediente me retiro: ahí tienen tres horas veinte en vivo, patanes latinoamericanos y españoles. Aprecien siquiera cuánta nueva interpretación tienen a mano ahora. ¿Envidia por  quienes presenciaron los conciertos y habían asistido e irían a otros?
Obviamente bromeo, estimados. Cada uno en lo suyo, él y tales y cuales requintos, bajos, pianos, voces, aplicaban miles de exultantes y arduos días bien alimentados o magros, porque huesear tiene bemoles y exceptuando al mentado no grabaron discos propios, mientras ustedes se desvivían haciendo esto y aquello digno o despreciable para la sociedad que produce basura a granel y respetándose muy mucho al menos a buenos ratos -no en balde se identifican con versos y músicas irreverentes, perseguidoras, diría Ana.
Intento imaginarlos, contertulios secretos, recreando ad libitum, como yo, frase tras frase, así personales y partícipes de un universal impreciso y no si consideramos las décadas, siglos, milenios quizá, que le toma fraguarse.
Saludos, Bufones.

(Ellos, los privilegiados, están hecho de esto. ¿Realmente les tenemos envidia? PiénsenloVietnam, autobuses segregados, Columbine...)

PD. No se pierdan esto.

F:jJf-



viernes, 1 de enero de 2021

A la luz de Ana

 

Aquí junto (Ahora el año es 1995 o), Ana, busco como contar años que no te vieron, comunicando la vida experimentada por un hombre delgado.
No te llamas así y deberían entenderlo quienes al inicio de los Cuadernos encuentran esta secuencia:
"Todo es verdad y espera por la verdad", hace decir don Theo a su persona
je.
El hombre delgado que soy allí se deleita con cuanto encuentra, contemplándolo en trescientos sesenta grados. Gorrión, y apenas hay metáfora al calificarme así, y sus sentidos, nervios al desnudo, necesitan precaverse, claro.
No me autocomplazco describiéndome, sabes, falsamente nombrada, y por ello te decidiste y volverías para cumplirte y de ese modo a Luisa.
Hija y madre perfectas hallaron en mi absoluta imperfección su correlato. 
-No es El perseguidor del cuento sino lo contrario -entienden al encontrarnos- y ajusta entonces a nuestras intenciones.
     
Del trío revelé solo eso poco requerido por la vida para seguir en el yo Hall 9000. Si nos observáramos con mínimo detenimiento se apreciaría un agujero enlazándolas, desde el cual llegan criaturas y lugares de otra forma inaccesibles para ustedes.
¿Por qué me atrevía a nada excepto estar? Pregunten al bing bang, jeje.
Quisieron al error que intentaba comportarse libremente con los demás y en consecuencia iba tropezón tras tropezón. Así la calle en solitario resultaba el espacio ideal. O los ventanales o mi sillón de trabajo con niños alborotando alrededor. O donde bocas, manos, sexos, se reconocían. 
¿SIGUE?        
 


F:jJf-


miércoles, 12 de agosto de 2020

La Ring ”andaba de parranda”

La célebre Madame Ring, ring inauguró para Dante un nuevo círculo, o dos o tres, cómo saber, y reapareció hace rato, zalamera, aventando guiños hasta por los sobacos, en mensajes, no vía telefónica, pues se modernizó. 

Con el obvio pánico, conocedor de sus trucos, me hice el desentendido hasta que la parca pareció soplar a mi oido. 

-Bueno, tal vez nos encontraremos en huesos -pensé-, porque uno puede creerse San Francisco de Asís y ser malo hasta la médula. Contéstemole, que Mefisto parece haber hecho migas con ella, según los registros fotográficos que envía sobre hermosas salas, járdines, chimeneas, donde se acoge.

Le ofrecí reeditar nuestra sexualidad, espléndida por sus acentos perversos, aunque así debiera empezar de cero, pues hasta el himen volvió a crecerle de tan larga abstinencia. 

Con la mera insinuación tuvo para regresar a viejas, escalofriantes prácticas sintetizadas en un Eres como todos y conspiras en contra mía

Tirela a loca despidiéndome cortesmente, desentimando la experiencia, y tiempo luego cometí el imperdonable error de etiquetarla en la que creí conmovedora, optimisma nota. 

Pobre imbécil, contestó para seguirse con una retahila de epítetos que ni su mayordomo recibió al vertirle por error dos gotas de sopa. ¡A ella, eximia novelista! cuya una única obra tuvo a bien editar el personal bolsillo en doscientos ejemplares que envió con moños a despistados lectores. Ni eso, por lo cual debería asegurar el Nobel sino despertara desde la cuna furiosa envidia, ojeaste, hijo de tu estercolera madre, fueron las últimas palabras que tragué antes de bloquearla con copia al mismísimo Ángel Caído, a quien como sin querer le agregué unas palabras: Aguas, te bajará la chamba

             Gustav Doré. La divina comedia.

P.D. Dese por bien servida, señora, que no refiera sus rencores hacia medio mundo, jeje.

 

sábado, 27 de junio de 2020

La nueva Corte de Medianoche y el regreso de Atrevida

Pórtate bien, blog. Mira qué pinche caos armaste.
Pasan años y otra vez La Corte de Medianoche me cita. Los denunciantes componen ahora una densa mancha, mucho más plural en atavíos y hablas, y al costado tiene una sillería con personajes literarios y cinematográficos, que presiden Dersú Uzala y Sada Abe.
Mi abuelo repite la amonestación y callo, consciente de que no cumpliré el ofrecimiento. 
-Ni modo -dice Belarmo precipitando el alivio general cuyo aderezo son risillas en pequeños corros.
-Vaya, se perdió la solemnidad -celebra Atrevida, hija adoptiva, quien reaparece tras mensajes intercambiados y vuelve a lo suyo. -¿Dónde está esa pinche crónica?
-Espera, te muestro algo. Hay alineados a derecha e izquierda y cursivas.
-Va. 

"Está claro que Emilio Lozoya no es exponente de ´la peor corrupción estructural mexicana´. Hay episodios, sistemas, tramas, personajes y fortunas mucho peores. Nomás pensemos en el imperio corrupto de Carlos Salinas de Gortari." Eso escribe en Proceso el impresentable Pablo Gómez, firmante de la Alianza por México(1). Y remata: "Lo peor de este periodo de la historia del Estado corrupto mexicano sería que el desempeño de Emilio Lozoya resultara haber sido marginal, poco cosa en términos comparativos al gran total".

¿Golpes mediáticos?, debe preguntarse a AMLO.



Los actores y sus efectos están a la vista. Con un día tenemos para apabullarnos, por sí o cuanto ilumina alrededor. ¿En verdad?

Empiezo por quien de algo conozco, aunque hoy su papel sea periférico y haya mirado hacia él gracias a otros. Hace cinco años escribí:

Quizá el junior de la clase política más visible en los medios es Manuel Velasco Coello, quien a los treinta y dos años se hizo gobernador de Chiapas. Militante del falso "Partido Verde Ecologista de México (PVEM), comulga con el Revolucionario Institucional (PRI), se entiende con Nueva Alianza" y llegó al cargo protegido de paso "por la casta dominante del Partido de la Revolución Democrática (PRD)". 

Su familia es abolengo caciquil puro, que le transfiere su abuelo paterno, gobernador en 1970, y la vicegobernadora actual, como se llama a su madre, Leticia Coello. 

Busco el posible parentesco de esta mujer con un personaje central en la violencia que prepara esta de hoy: Javier Coello Trejo (JCT). No encuentro relación después de revisar un rato...

Hasta ayer JCT llevaba la defensa de Emilio Lozoya, el ex funcionario más perseguido, cuarentón a quien en 2009 encargaron fundar redes para inversiones a nivel global que harían de Enrique Peña Nieto nuestro presidente, descubierto como pieza clave en los casos Odrebrechtd y Agro Nitrogenados, que tras dos años esquivando la justicia decide colaborar con ella. Estás universalmente solo, dice la renuncia de Coello a asistirle. 

Vuelvo a lo que "sé":

Al preguntársele a Sergio Aguayo sobre el poder político que en su abundancia se precipita con descaro a actos criminales, luego de una recapitulación histórica remontada a las primeras etapas coloniales, encuentra el caso emblemático de Javier Coello Trejo.

A este fiscal de hierro de la procuraduría general de justicia a partir de 1988, Calderoni rendirá cuentas desde entonces. En su gestión se le acusa de más de ochocientas violaciones a los derechos humanos. Algunas repiten el proceder en Chihuahua durante los interrogatorios a una pareja de acusados que no se reconocen como narcotraficantes: Armando Prado Mena fallece por las lesiones de la tortura y a Emiliano Olivas Madrigal lo arrojan desde un sexto piso.

Tres casos desbordan las fronteras: el asesinato de Norma Corona Sapién, la compañera de oficio de Digna Ochoa que en Sinaloa investiga la responsabilidad de un subalterno de Coello en la muerte de cuatro personas, y los de los hermanos Héctor, Jaime y Érik Quijano Santoyo.

En el tercero, al amanecer un grupo de agentes baja de una Suburban roja y un Topaz sin placas, y allana las casas de tres estudiantes venezolanos y de un abogado. Al día siguiente la esposa de unos de los jóvenes acude a las oficinas de la Judicial Federal y ve la caminera. Veinte días después en una fosa de dos metros de profundidad aparecen los cadáveres de los cuatro secuestrados, con huellas de tortura y orificios de bala.

El tipo de hombres causantes de estos actos forma la escolta del subprocurador de delitos contra la salud, a la que al poco se le comprueba un para ella alegre jugueteo en el sur de la ciudad de México: ultrajar mujeres. Diecinueve son animadas a levantar cargos. Ni eso ni las recomendaciones de organismos nacionales e internacionales le valdrán castigo directo o indirecto al hombre que Salinas encargó para dar el primer, trascendental golpe dentro del régimen, apresando a Joaquín Hernández Galicia, la Quina, el poderosísimo líder del sindicato petrolero.

En 1993 y para escapar en unos años, cae preso Joaquín el Chapo Guzmán. Las primeras versiones, desmentidas luego, aseguran se encontraba en un rancho de Coello.

El fiscal de hierro parece un personaje que ilustra a la perfección cómo la violencia del régimen priista muda con el peculiar neoliberalismo autóctono*.

"Operación con recursos de procedencia ilícita, es el cargo central a Lozoya, a quien Coello abandona ahora y hace que tiemble Peña Nieto y su círculo cercano, según la prensa.

¿Hasta dónde se atreverá AMLO? ¿Asume por fin la gran confrontación con los poderes económicos?

Paralelamente su fiscal da tácito carpetazo a la "verdad histórica" sobre cómo desaparecieron los cuarenta y tres estudiantes de Ayopzinapa y fueron asesinados otros cinco. Hay órdenes de apresión por docenas, si bien las fuerzas públicas federales permanecen intocadas.
¿El país tiembla y asoman cabezas capaces de todo lo concecible ayer y hoy, cuando Obrador da su segundo informe gubernamental?

Tres días antes Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad Ciudadana en nuestra ciudad capital, sufría un atentado y responsabilizando al cartel Jalisco Nueva Generación molestó a sus superiores, que enseguida aclarararían: No dan inicio las indagatorias. 

El hombre cuenta con un curriculum familiar muy considerable. Por abuelo, al que fue Secretario de la Defensa durante la masacre a estudiantes en 1968, y como abuelo a quien para los años 1970 dirigiría la llamada Guerra Sucia. Él mismo parece vinculado a los propios desaparecidos y muertos de Ayotzinapa, factiblemente relacionado con Guerreros Unidos, mafía a la cual se atribuye, cuando menos, participación directa, y conforme a un cable que divulgó WikiLeaks, en 2011 Estados Unidos lo volvió sospechoso de "irregularidades o actos delincuenciales".

Menudos abismos los que cercan a la 4T, no importa si fueron cavados por imbéciles. Tienen por aval al modelo planetario.

Termino creyendo, en efecto, AMLO: sobre todo das un golpe mediático. Aun así y protagonizado el drama por personajes de pobre perfil, la sangre es sangre y escurre a mares.
De paso: en un declaración muy delicada y que termina por pasar inadvertida, Obrador señaló antes de apresar a Lozoya: es inmoral que Coello definda también a Hertz Manero, su fiscal. ¿El presidente estaba disgustado con éste y por ello Coello deja a Lozoya? ¿De dónde la asociación?

¿Nos vale madres, jeje? 
 -¿Y esa imagen? -pregunta Atre. 
-Remite a Carlos Salinas, ¿recuerdas?
-En la crónica.
-Sí. 
-¿Que se detuvo cuándo?
-2018 ó 2019, no preciso. 
-Realmente eres un desmadre, jeje.
-Dejó de importame el país. Bueno, lo hizo avanzado el año a continuación, aunque mi abuelo y yo para entonces mirábamos hacia otro lado. Mira esto que hoy puso Ce Acatl, guerrerense nieto feisbuquero pasado de tueste por la edad, pues ronda los cincuenta:  
 -Jajaja. Yo soy tantito de esas.
-Ya sé.
-¿Y la crónica?
-¡Me lleva la verga, pejelover! 
-Un café en nuestra Alameda, ¿vale?
-Cómo los hispanizaron, qué bárbaro. Era "sale", te aclare.
-Uy, en tus tiempos, jaja.
-Recuerdo las viñetas que citan al ilustre parque: y La extraña guerra.
-Olvida esa madre. Un frappé -dice volteando a quien atiende.
-Frappés... Chamaquitos posmodernos, jeje.   


1.  

*La información proviene de una entrevista hecha por el equipo que trabajaba para Felipe Cassals, al preparar su película Digna. 

¿EN DÓNDE SEGUIRA ESTO, JEJE?  
  
     

lunes, 15 de junio de 2020

Aparta de mí ese cáliz 1

No tolero la serie española que rompe ratings presumiendo recordar los tiempos en torno a la transición democrática.
Justo entonces hice mis primeras visitas a ese país. Venía del México de los pasmosos contrastes sociales y un régimen de casi cinco décadas que no se andaba con miramientos para machacar opositores. Aun así quedé perplejo.
La segunda estancia se prolongó once meses, entre 1976 y 1977. Rumbo a Asturias, con mi mujer y mi hijo hice escala en Madrid, en el piso de una familia a quien nos etiquetaron. Se trataba de una entrada por la puerta grande a lo que había oteado dos años atrás -el susurro de lo pequeño es de una elocuencia no menor que los clamores de lo grande.
El lugar estaba presidido por una pareja que convocaba a los cómics de humor y resultaba sin embargo muy para los ácidos del nunca suficientemente reverenciado Carlos Gímenez.
No creo en la existencia de gente tonta, pero como toda regla tiene su excepción, con la patrona de la casa fui a encontrarla. Debía medir 1:70, pesaba muy por encima de los cien kilos y el rostro parecía tomado de una roca, sin trabajo posterior alguno. Él apenas rebasaba el 1:60, sus hombros eran los más escuálidos y estrechos vistos en mi vida, al tórax lo coronaba un majestuoso vientre, y en la calle debía representar el papel de un hispano Gutierritos –personaje de la primera telenovela mexicana de gran éxito, a quien daban coscorrones y colgaban chistosos papeles en la espalda-. Pero al llegar a casa era tan Dios como el que más.
El reinado familiar de la pareja tenía su más palpable expresión en el desprecio a la hija mayor, por un buen motivo: era inteligente. Tanto había sido el maltrato, que esta cálida mujer cercana a los treinta estaba a punto de ser fea –noción que, de vuelta, no suele entrar en mi cabeza-, de espalda encorvada, los granos cebándose en el rostro, unos espejuelos de grueso armazón que usaba para terminar de ocultarse al mundo, pues no los necesitaba.
Vivimos momentos sublimes en aquel hogar -y tanto, con sus criaturas bullendo en el caldero-. Como el par de veces en una semana en que, en saludo a la modernidad recién instaurada en el baño, la ama dio de voces pidiendo la asistieran en la tina, donde sólo Dios sabe cómo entró pero nunca cómo saldría.

O como la sobremesa en que desde el pontificado de la silla principal, el Señor repitió para nosotros la encíclica promulgada para los hijos quién sabe cuánto antes: estaba científicamente comprobada la superioridad de la raza blanca y los negros eran micos (habría repetido aquello, en voz baja desde luego, aún en las calles de Nueva York, donde por entonces la gente se abría al paso de la belleza y la altanería de los Panteras Negras). Y con la raza negra iban todas las no pálidas, incluyendo la de la cuñada de él, una mexicana con quien, a su entender, había tenido el imperdonable mal tino de casarse su hermano menor. Cuando este portento de ser humano que nos hospedaba soltó la dicha sentencia, ante nuestros reclamos a punto de tundirlo allí mismo, revisando a los hijos por si su autoridad estaba siendo mellada, zanjó la cuestión sacando la Biblia en forma de libro de biología para no sé qué año, de las escuelas públicas, donde el tema se desarrollaba a fondo, con muy muchas, irrebatibles citas de reconocidísimos sabios.

Paracuellos. Carlos Giménez