domingo, 17 de mayo de 2020

La ilusión viaja en tranvía, para leer

"Para entonces la historia (...) corría de pueblo en pueblo. Todas las noches al salir la luna, los beduinos se la contaban al amor de sus hogueras, y cada vez que pensaban en Simbad creían oír el rumor de las olas en medio del desierto(1)."

Este es él último de los cuadernos para los nietos. 
El título lo toma de una película mal apreciada, creo. Hay allí dos trabajadores que entre la borrachera representan los agravios personales y colectivos en un tranvía destinado a morir y deciden liberarlo. Circulando de madrugada se preguntan dónde está la tierra prometida para quien vive sobre rieles. Aquí y ahora dice un maltrecho, pícaro pueblo que sube sin pagar y celebra, mientras la mañana de inexorables mandatos avanza y ahora viste como malvada maestra o mojigatas con pretensiones y luego es un inspector jubilado que aborrece el desorden y ama los apapachos patronales(1)
Antes de seguir permítanme presentarme: 
-¿A cuánto? -preguntó señalando el montoncito sobre mi manta en el suelo.
-Millón -contesté.
-¡Perdón! No, no quiero comprarle la producción de aquí hasta que se muera.
Si ni a una docena llega.
No tuvo respuesta, sólo mi rostro de hambre mirando hacía él, que se conmovió.
-¿Cuánto por todo?
-¿Por todo? No puedo, patrón.
-No me salga como la india con su kilo de limones.
-Sí le salgo, señor, perdón. ¿No ve qué es lo único que tengo? Si se lleva todo ¿qué hago mañana? Viene el inspector y me corre.
-¿Y luego?
-Que no sé hacer otra cosa, marchante.
-¿Qué?, ¿estar aquí de ofrecido? ¿Pues de qué come, pobre hombre?
-De la voz que regatea. Soy el puro regateo, ¿ve? ¡Pásele, joven!

Sin más, vamos al salpicar de viñetas. Algunas contrastan los otros cuadernos personales.
Esperen, pues cierta vez, entre ires y venires, busqué un eje que abarcaba también lo escrito sobre el mundo, la historia, esta rudísima suave patria. ¿Dónde está mi primera incursión en ello? Quién sabe. Va lo más reciente:
1982 es la fecha, dije, y me expliqué muy a medias. 
Mi abuelo lleva desde 1950 esperando un pretexto para volver, se declara el Año Internacional de Movilización para la Imposición de Sanciones contra Sudáfrica y nace el Nuevo donde poco tiempo atrás Ella no estaba ya: un departamento que Él y yo volvemos a habitar aunque no registro entremedio otra dirección nuestra.
Israel avanza hasta el Líbano y masacra a los palestinos de Sabra y Chatila, y en Chile asesinan a Eduardo Frei, antiguo socio de Pinochet, consolidando la dictadura militar.
Elocuentemente, por dos meses Centroamérica parece pacificarse, Guatemala sufre la Masacre de Los Josefinos y papá y mamá, que volvieron a sus tierras, apenas ahora están tranquilos, pues fracasó el paródico golpe de Estado. 
Estados Unidos detona la bomba atómica número novecientos setenta y ocho, fallece Brézhnev, asoma la Perestroika, China vive todavía los recomodos tras desaparecer Mao y se celebra la Cumbre de Cancún, formal arranque del neoliberalismo a nivel mundial.
En México había una gran transformación popular en proceso, estoy seguro, y todo se desmorona con la llegada de los cleptócratas al poder. 
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Los cuadernos nacieron en y para blogs, por múltiples razones. A veces, por ejemplo, incluyen música o videos con entrevistas o links a notas informativas y pdfs sobre lecturas urgentes o que recomiendo. 
Este tiene 497 entradas que hoy no pueden verse. Cuesta trabajo hacer una selección de ellas y ordenarlas.
¿En el futuro nacerá un género literario virtual, empleando estos recursos? 
¿Mis viñetas son como canciones en un álbum? Por momentos, cronican:
Lo siguiente fue escrito en varios momentos entre 2014 y 2020.
-No entiendo cuándo sucede cada cosa. 
-¿Llamado de qué manera?
-Crónica, Atrevida, no seas burra.
Se carcajea.
-Al fin consigo unas palabras claras. Sigue: es obvio...
-Estamos cronicando. Después desátase eso loco incontrolable.
-Te recuerdo la fecha: 20 de mayo.
-¿Año, Atrevida?
-¡B!
-Es broma, carajo -digo a ella y para los demás aclaro: estamos en 2015.
-¿Cuándo empieza lo otro?
-¿La Revolución Mundial? Al pitonizo no le hago.
-Alburero.
-Naca. That is the question: primero la crónica debe atestiguar la caída.
-¿De "los Malditos"?
-Presentes, al menos.
-¿Nuestro gobierno?
-Y algo más, impreciso. En todo caso, recapitulemos, viendo desde ellos y desde nosotros.
Hace dos semanas asesinaron a una joven en Ciudad Universitaria, fue otra última gota que derrama el vaso y los movimientos feministas se volcaron allí. "¡Ni una más!" dice la consigna madurada en veinte años de feminicidios. Detrás, ese brutal porcentaje que descubre cuánto odia la sociedad a sus mujeres jóvenes. A sesenta por ciento llegan quienes al hacerse quinceañeras sufrieron abuso en nuestro país, y ahora se exhibe el acoso sistemático por catedráticos a alumnas en esa máxima casa de estudios donde un icónico, viejo líder soltó por radio: exagera la muchachita fulana que afirma fue violada: sin verga no hay penetración
El estado de México, donde tú vives, Atre o E, llevó a niveles demenciales lo que nos había pasmado en Ciudad Júarez quien años atrás. Y empezó a hacerlo durante el gobierno de nuestro actual presidente.
Vives en el Oeste, E, tierra fronteriza, sin ley, sé desde que mi juventud encontró allí El santo lugar. De alguna manera lo diseñaron así desde los años cincuenta, coincidiendo con la consolidación del Grupo Atlacomulco, que acunó a Peña Nieto y otros tras desbancar internamente a Hank González, su más siniestro caudillo hasta el arribo de Carlos Salinas...
-Para, B, me vas a llevar al siglo XVI.
-¿Yo?
-No te hagas.
-Bueno, entonces vino Hernán Cortés...
-¡Ya...! ¿Por las elecciones en el Edomex? -pregunta ella año y medio después?
-Correcto, Watson, aunque me hayas interrumpido, pues hallábame en septiembre, seguro de que babalú esta mierda, y nadie me pelaba y grité ¡Doy por límite enero! y nadie peló y vino el gasolinazo.
Aquí deberíamos pasar a lo que escribí por ahí y no dio tiempo de desarrollar, comenzado en Ixmiquilpan.
-Ok, ok.
-Ahora, ¿porque no dio tiempo?
-¿Porque eres un huevón?
-Además de. Paré al darme cuenta que se desinfablaba la resistencia contra el aumento de los precios.
No conocía Ixmiquilpan, confesé, ¿verdad?, y fui en abril (2017). Si bien era para otra cosa, de primerísima fuente supe: el movimiento nació un poco al azar. No había sorpresa. Afectos al PRI liderearon la primera acción, pidiendo al gobernador exigiera a los diputados cumplimiento a sus promesas. Etcétera, etcétera. 
Se demostraba lo sugerido en las derrotas electorales históricas, un año antes, en otros estados: el priismo perdía popularidad a velocidad vertiginosa. 
Detrás, lo que me condujo al optimismo en septiembre: las pugnas internas. Ahora sabemos bastante más del tema, ¿cierto, Atrevida.
-Revísese ¿qué nota?
-No recuerdo, jeje. Por otra parte está el genuino movimiento, nacido en mayo 2013, a quien visite ixmilquianamente. Ese breve viaje confirmó lo certificado en el de febrero a Guerrero: nadie echaría atrás a las fuerzas populares más sólidas, que para esta mayo 2016 -regresé en el relato, pues- formaron ¡cuatro y media auténticas APPOs! y otras cosillas nada desdeñables (setecientas mil familias cafetaleras organizadas en cooperativas; jornaleros y jornaleras de San Quintín y demás).
-¿Esto es un ensayo, un reportaje o qué madres? A la crónica no la veo por ningún lado.
-Caray, Atrevida, si apenas podemos con el paquete y quieres que haga lo correcto. 
-Pues no presumas.
-Haz de cenar, ¿no? -le digo volviendo a 2017.
-Tu abuela, yo soy hija adoptiva...
Un cartón sugiere que bajo el agua Peña Nieto abandona a Del Mazo. ¿De dónde lo deducen, si las contradicciones internas que conocemos no indican nada parecido a eso? ¿O sí y me pasa de noche? 
-B, concéntrate, por favor, y te vuelvo a preguntar ¿dónde esta la crónica prometida?
-Ay, E, no toques temas sensibles. Todo me permitiría conocer en vivo los sucesos. Durante estos últimos años volví a la zona lo suficiente para rehacer nuevos lazos.
Hacia occidente acompañé hasta hace muy poco a mis hermanitas y hermanitos y en el costado oriental viven muchos y paseé también por distintos motivos. Chimalhuacán, la cuna antorchista, tampoco me es desconocida, y por todos lados andan muy activos otros que apoyan desde el Distrito Federal.
La extraordinaria dispersión del proceso impide seguirlo. ¡Y no soy Jonh Reed!, jeje.
Madrugada de domingo 4, 2017      
Según quienes saben, el sistema priísta funciona hasta el 49% de los votantes. En los tres estados que se disputan esperan entre 60 y 62%. Ergo, puede cumplirse lo previsible -seguro, dijimos, ¿no?-: un conflicto poselectoral en el Edomex cuando menos. 
Estoy donde debo y otra vez no hay manera de hacer la crónica.
El municipio nacional con más electores fue mi casa militante y emotiva. 
En estos lados se decide el futuro hoy y quien sabe si podré seguir con esto.
Las calles tiemblan alrededor, muchas montando cerros, y veo Malditos corriendo por todos lados, tratando infructuosamente de sofocar el incendio. Hace un minuto quien muchos sospechan es violador y homicida, frente a nosotros al pasar perdió su aire respetable y entendió: Ellos saben. No importa cómo marcó la boleta electoral, si bien puede presumirse fue tricolor. 
Pensaron en lincharlo y aguardan hasta mañana, cuando den los resultados, fraudulentos por fuerza y esta vez inútiles, confiamos.  
Pasan tres días y recuerdo: A quien quisiera escucharme, en los últimos meses dije: en Edomex al PRI no le dan sus artimañanas usuales y empleará la violencia. Eso hizo el domingo, seleccionadamente, es municipios rurales.
A Javier recién lo conocí y por vías virtuales. Es quien mejor ve, creo, lo que sucedió en la elección. Le pido explicarnos:  "Es un proceso epistemológico, es decir, estos cabrones se superan en la mierda que expulsan cada día. En 2012 descubrimos que utilizaban a niños de 4 años para entrara a las casillas que corroboraran que se votara por el PRI, ahora a tres días de la elección se sabe que llegaron a comunidades con postola en mano y obligaron a la gente a entregar sus credenciales y votar por el PRI. está cabronal a mierda en la que nadan, es como goebbels, reproducen la mentira hasta que ellos mismos ya no saben elucidar entre la verdad y su pinche ficción..."*

Retahila
Una noche en el antro de mis preferencias escribo: Una larga lista de boxeadores murmuran al oído: el secreto está en rendirse a tiempo, no importa si tu record es de puras pérdidas.
Cada diez minutos después: Esto de vivir es función pa adultos. Quién sabe quién me dejó entrar. Ahora no encuentro la salida y seguro la casa de papá y mamá ya no está.
Sigo preguntándome quién ocupó la vida que no usé. Espero haya sido con un mínimo decoro.

De una punta de inútiles
No sé si había razones en descargo, lo seguro es que en 1970 yo era un completo inútil. En el remedo de barrio bohemio donde llevaba años en un medio conflictuado y muy categórico vagabundeo, dentro del célebre restaurante de siempre, apenas sentarse y en presencia mía Lubardo diijo eufórico a Fendes:
-¡Ya lo tengo!
Lo que tenía era la forma en la cual Fendes podría cumplir el sueño, aceptando la invitación de viajar a la más cosmopolita ciudad del mundo, hecha por una futura heredera menor de un gran consorcio. Según se había platicado el paseo terminaría en legal matrimonio. 
El asunto empezaría con la compra de un artefacto que Lumb promocionaba a través de un concurso, cuyo premio era un auto. El segundo movimiento consistía en sacar durante la rifa, literalmente de la manga, el número adecuado del registro de compra. El acuerdo no precisaba los pretextos para que yo tomara un tercio de lo que tocara al rematar el vehículo y, claro, guardé el más obsequioso silencio.
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Paró. Se trataba de dar a ustedes una probadita y ya voy bien sobrado.

  

martes, 31 de marzo de 2020

El año es 1982

Trece años buscando esta línea.
La canción es del Mr., alias Dylan. Los integrantes de Grateful Dead componían una maravillosa mezcla que incluía jazz y música clásica. Y en ese Jerry García había un gran, autodestructivo personaje.
1982 es la fecha, dije, y me expliqué muy a medias. 
Mi abuelo lleva desde 1950 esperando un pretexto para volver, se declara el Año Internacional de Movilización para la Imposición de Sanciones contra Sudáfrica y nace el Nuevo donde poco tiempo atrás Ella no estaba ya: un departamento que Él y yo volvemos a habitar aunque no registro entremedio otra dirección nuestra.
Israel avanza hasta el Líbano y masacra a los palestinos de Sabra y Chatila, y en Chile asesinan a Eduardo Frei, antiguo socio de Pinochet, consolidando la dictadura militar.
Elocuentemente, por dos meses Centroamérica parece pacificarse, Guatemala sufre la Masacre de Los Josefinos y papá y mamá, que volvieron a sus tierras, apenas ahora están tranquilos, pues fracasó el paródico golpe de Estado. 
Estados Unidos detona la bomba atómica número novecientos setenta y ocho, fallece Brézhnev, asoma la Perestroika y China vive todavía los recomodos tras desaparecer Mao.
En México había una gran transformación popular en proceso, estoy seguro, y todo se desmorona con la llegada de los cleptócratas al poder. 
Dos monumentales batallas se libran simultáneamente, advertí a ustedes, y escribí devora la pequeña, inerme humanidad prendida a su pecho, refiriendome a una vecina ¿recuerdan? Subrayo el una pues tengo muchas en esa universidad donde curso varios posgrados simultáneos y dicto conferencias sin palabras, para aquéllas, para quienes por algunas horas dejan a sus hijos conmigo y para éstos.
Mis crias asisten a clases muy distintas, que ofrecen Uno, la azotea y el ritmo de la tierra cuyo pulso se revela gracias a ellas.
Entonces fue que nació el diálogo: 
Invariablemente a la primera obligada pregunta de quienes llaman por teléfono, respondo:
-¿Qué hago? Ya sabes: duro on the road de la recámara a la sala.

Puedo seguir así ambas guerras. Del exterior dan puntual informe mis amigos continuando cada uno a su manera el destino común. Lo demás, días y almas adentro, se narran a la vista.
A veces voy de paseo con los enanos a mostrarles nuestra ciudad en clave, que una activa década me descubrió. Cierto, ya no consigo seguir su crecimiento, perdiendo entonces fenómenos grotescos, como las nuevas colonias aspiracionales.
Nos congelo en imagen y traigo a Él a esa misma sillita de bebé con colgajos, donde una mañana la paz se le enturbiaba y con los ojos descubrió cómo me había marchado sentado ahí, pues tecleaba mi máquina de escribir. Flotó por primera vez desde hacía mucho, ahora tan a solas cómo puede estarse, hasta que halló una escoba barriendo, agua al chorrear, ollas cuya crepitación hablaba de mil cosas. Se volvió a posar, desazonado por el descubrimiento.
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A quien escuchamos no es Grateful Dead sino una banda formada casi paralelamente por Jerry García. ¿Adultero lo demás como hago con eso? Quizá, sin querer. En todo caso, previne a ustedes, del rock estadounidense o cualquier otro, poco puedo decir.
¿En verdad el año es 1982? ¿Me refiero al país, la tierra, mis crías, mí por separado? Nada más fácil que jugar con palabras.
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Cumplo treinta y cinco años, a Filiberto lo volvieron fantasma y no daré más con él, excepto tal vez cuando buscándolo crea sentir su mirada y vea una sombra correr. Mi Tercer Hombre -presenté antes a ustedes esa película.
Mis viejos cuadernos están guardados y olvidé también lo que según Juan escribía no para narrar sino comprender. Por ello no podré después hacerme una idea detallada de estos días.
Busco personajes que nos cuenten. Tengo al ideal, a quien nunca aludo. Lo llamo Ibn, algo así como nadie o todos, pues en su lengua significa "hijo de" y los apellidos suelen llevarlo por prefijo, digamos.
Nos conocimos el año estudiantil y la ciudad cosmopolita por excelencia, ambos, adonde llegó al modo de muchos paisanos suyos.
-¿Mexicano? -dijo, pues no había real pregunta allí, en perfecto español.
Completaba los estudios mientras trabajaba, si me permiten esta licencia no literaria, y fui su protegido. Descubrió para mí los barrios duros donde pasaba el tiempo más que por necesidad y al separarnos, cada quien rumbo al país nativo, intercambiamos direcciones.
Hace un año lo visité, aprovechando por primera vez los viajes que pagan mis padres para convivir un rato, si así pueden interpretarse días de jaloneos. Él había estado en India y muchas otras partes rumbo allí.
Guardo sus cartas, cuyas estupendas descripciones no me atrevo a transcribir sin pedirle permiso. 
Durante este largo tiempo ha sido mis ojos hacia mundos de otra forma inéditos y vive aventuras a las que yo jamás me atrevería.
¿Cuánto aprendo por él? No mucho, confieso, por falta de entendederas. A cambio las historias rumoran con tal don evocativo que mi imaginación se toma mil libertades, poblando los ciento diez metros cuadrados donde me confino. Por eso lo rebauticé: Simbad. 
Aun siendo musulmán liberal tiene harem, no bajo un mismo techo, cierto, y sin compromisos económicos, pues como buen marino, así ande a pie, en cada puerto halla amor.
Me envidia las crías y no para de hacer hasta lo indescriptible por no convertirse en padre, mientras recorre Argelia, las islas griegas, Túnez, Etiopía, Somalia, Siria, Turkestán...
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Ibn existe, no es del todo como lo sugiero, envía cartas solo ocasionalmente y sus historias en eco ocupan muy poco mi departamento atestado por otras mucho más cercanas y simples, como estas, cuyo registro debe corregirse: 
 Junto a la figura recreada de Ella andan las muchas pequeñas criaturas mías acumuladas en el cuarto, el común atribularse de los olores rancios de la cama revuelta contra la paz donde el día se detiene cargando sus primeras como fáciles horas registrando fachadas, ramajes, tableros de asfalto, y las trabajosas a continuación: mujeres que batallan, puertas al abrirse y cerrarse, prisas, tumultos, niños en marañas de mundos y hombres conmovedores en su esfuerzo por aparentar que no conocen el miedo.
Es una paz tendida en la pequeña franja de sol entrando por debajo de la cortina, a través de la cual el patio interior del edificio se planta: el rezumar remolón de la sombra, el jugar a solas con el sobrante de los días en las ventanas traseras: el eco de las peleas y las voces llamando, el sacudir de manteles y mantas, los rostros que asoman de cuando en cuando. A la placidez la atraviesa la angustia por el tiempo. Como en los pasos de una mujer camino a la azotea ahora: el centenar de escalones difíciles, esforzados, ayudándose del pasamanos para poder con la tina y los años rumbo a la azotea, un momento en vilo, sin antes ni después, creación pura del patio universo que enseguida, contra la constatación del cielo inmenso, impávido, hace conciencia de su propia pequeñez y su marchitarse –el yeso descarapelado, los agujerones, las trozaduras- e intenta aliviar las fatigas de la mujer animando los trinos, los guiños de la luz en la pared.
Más acá el apenas perceptible canturreo de la vecina que señala el misterio bien guardado de la recámara, creciendo a lo repentino desde la penumbra que como siempre debe estar allá al fondo, donde casi no alcanza la mirada, por las disputas del comedor -la mera convención de los manteles de flores, el genuino orgullo del frutero, el vacilar de la vitrina entre las pretensiones del juego de cristal cortado y el vivo recuerdo de olores de los tarros descapuchados-, a la cocina, a un par de metros, para celebrar la hora de mujer contagiando el chirriar de la hoja del anaquel, el caer del agua en el pocillo.
Me intrigan los anteriores inquilinos sin número preciso, cuya ausencia desapareció tras las obras ordenadas por Ella, que así hacían imposible transladarse cuarenta años atras, cuando construyeron el edificio.
Simbad es el único en atravesar trayéndome lugares y personas ajenos a nuestro demandante país sin relato y sus milenios, que asoma por donde vaya mi mirada en la ventana del frente.
Es el breve tiempo trabajando para un noticiero quien quiere abrirse paso, preguntando por los lugares que día tras día traían sus pústulas y estaban en Ibn, descubrimiento accidental y forzoso tras las desesperadas búsquedas de aquellos meses catorce años antes para encontrar algo más que "decadencia" en ciudades a las cuales me enviaron culpas y miedos de papá. 
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Mi amigo marroquí, pues tal es su nacionalidad, empezaría discutiéndome el número de año. Hay muchos calendarios, sabe y no solo por su fe. Viaja al modo antiguo y cree a cuánto desdeña el poder, no importa su fuente, y así, por ejemplo, hace caso al cielo nocturno, estelar, y no a las cuentas solares. 
Esotérico, deduce a conveniencia lo que escucha de beberes, pastores turkestanos, mazdeístas hindúes, como llama a quienes mi estupenda enciclopedia mal reconoce, y entonces me dirige hacia los pueblos nómadas de Norteamérica, hace mucho recluidos en reservas. 
-Sigue al lúcero del alba y déjate de tonterías -dijo una noche en su natal Fez, cuando nos encontramos. -No lo ubicas, ¿verdad? -continuó señalando Venus.
Lee a Kerouac, cosa rarísima para los islamitas, parece, al cual accedió en aquél mayo francés, y juntos descubrimos a Césaire cuando lo alcancé. Éste se le volvió devoción y gusta sentirse él, negro antillano, no importa qué regiones hurgue, y al estadounidense le copió el peculiar espíritu caminante.
Perdón, hablo en presente y escogí 1982 porque ayer me notificaron: mi exótico amigo murió.
-¿En serio? -pregunta alguien leyendo esta nota. 
-Lo dejo a tu libre albedrío.
-¿Cómo? -dice extrañado.
-Para creer o no.
La verdad es que no escribe desde nuestra última reunión y dudo lo haga otra vez. Decidió marcharse a un sitio sin retorno, haciendo voto de silencio. Eso permite inventarlo en adelante e ir y venir a discreción por donde desee.
El año no lo escogí a capricho. Anuda o dispersa, según se vea. 
SIGUE  

martes, 25 de febrero de 2020

Homenaje

Lo grabé en audio y da un poco de flojera escribirlo, jeje. Aprovecho para pedirles, nietos múltiples, escuchar eso que dejo. Definitivamente las letras no se me dan.

Celebro a las nuevas generaciones de mujeres con su Queremos todo, saben ustedes bien. Y se me olvida que anduve entre otras excepcionales. 
Cuento como lo recordé y empezando entonces por la menos representativa. 
Al modo de casi todas, A era más bien alta para su tiempo. Debía medir 1:70, que con rigurosos tacones la volvían inalcanzable, jeje, pues yo estaba en la media nacional: 1:68. Bueno, también me faltaba categoría y, siempre excepto si, y solo a veces, pertenecían a las clases medias cultivadas, agresividad, seguridad o perversidad. Por categoría entiendo rango social: dinero, poder o fama.
Tendré cuidado en dosificar los superlativos pues cada una se pasaba de aplomo, inteligencia, arrojo, guapura, y con A sobresalía esta última. Rubia, usaba vestido o falda y adornos elegantes. Tenía cargo de jefa en una cadena radial que el Estado manejaba y por mis tareas nos veíamos allí, donde encontraría a Ana II, a quien sigo rindiendo culto en recuerdo a cómo sacó adelante con pura pasión a esta madre virtual que desposeída quería morir.
Volviendo a la interfecta en turno, jugaba limpio conmigo. Mis ojos no podían contenerse con ella, más allá de cuán prudentes intentaban ser, y los alentaba por generosidad.
-Te aprecio de veras -decía silenciosamente cuando quedábamos a solas- y sé. 
En compensación le tenía fiesta cuando necesitaba, comenzando por las mías, sensacionales al mezclar fuentes de invitados, jeje. Para el efecto no olvidaba llevarle un buen partido o dos, si había suerte.
(La primera debió ser Cr, y me disculpo ahora, por las fiestas, justo. Nadie me quiso tanto. Era correspondida y con hija e hijo -uno nada más, para ese momento-estuvimos a punto de quedarnos a vivir en la costa, durante unas vacaciones en que alguien ofreció trabajo para los dos. 
(-¿Por qué? -preguntaba con su hermoso rostro entristecido, entonces y después.
(-No sientes placer conmigo. 
(-¡Claro que sí!
(-Te lo probé.
(-Es que no entiendo. Siempre he tenido contentas a mis parejas. 
(-¿Calculas lo que me duele decirlo? No imagino a nadie mejor que tú.
(Terminó odiándome y pasados los años la encontré, feliz, con otra mujer.)
Aunque para jolgorios, los que organizaba David y, antes, su comunidad genuinamente hippie. En ellos conocí a vaya precisarse cuántas de esas a quienes homenajeo.
(Viajes extraodinarios estos y no los del insustancial Julio Verne -si bien merecería la pena revisarlo ((¿otra vez?, jeje)) tras una entrevista a Cortazar, en que lo calficaba como su principal referente ((¿mamó el argentino?, jeje, muy lejos de Rulfo y Borges, entre quienes iba para esa serie)).
(Revivo hasta los pequeños detalles, maravillándome con tanta vida. Puedo sentir gentes, cosas, emociones y quisiera dedicarme por completo a ello. Tal vez tendré tres meses para hacerlo.)
Rosy tenía una talla semejante a A. Delgada, de pelo castaño oscuro, con una cara irresistible rematada en la boca a lo Michelle Pfeiffer y ojos café claro que parecían penetrarlo todo sino fuera porque, nervio puro, lo suyo era retar, compeler al mundo que los hombres pretendían escamotearle.
FALTA
Donde mejor se apreciaba cuánta potencia tenían esas mujeres era en nuestras noches de dominó. Xochitl, L, Jazmín y las que se sumaran hacían cera y pavilo de los únicos resueltos a confrontarlas: David y yo. Pobres bueyes, bocabajeados tiro por viaje, jeje. Tan poco masculinos, podíamos disfrutar lo imperdonable para otros.
Toca hincarme por quien no recuerdo cómo se llamaba. Argentina, venía dos veces por año a casa del propio David y su segunda domadora -él no cambiaba pareja para acolchonar la vida: lo despedían cariñosamente y caía en brazos de alguien no menos decidido a comerse el mundo: E.
Nos veíamos en fiestas que el nombrado y E  organizaba con espíritu ritual -o sea, cada sábado, jeje-. Apenas podía creerse su belleza, síntesis, al estilo habitual, de un todo reflejado en la expresión. Nada lograba descoponer aquel perfecto, sonriente equilibrio y dudo que hubiera hombre capaz de atreverse a sobrepasar una línea cuyo trazo ella olvidó cuando niña, creo. A mís ojos tenía algo extra: la estatura, jeje. Le bastaba su 1:66 o así, para arrebatar en cualquier matería, empezando por la profesión.
Me parecé que ninguna otra tenía tan claro cuán confiable era este buen samaritano. Su poderoso cuerpo se untaba al mío sin reservas, orillándome a llevarla porque a final de cuentas el baile en pareja lo inventaron los hombres para sentirse dominadores y debía dejárseles ese último nicho.
Yo, ducho en cabriolas, sentía miedo.
-No lo consigo -gritaba mi cuerpo.
-Claro que sí -respondía su entrega.
Algo semejante pasaba al charlar.
-¿Qué hago ahora? No sé, tonterías, para variar, imagino. 
-No es cierto.
Cumplí cincuenta o por ahí y llamó. 
-Soy tu cumpleaños y vamos a llevarte adonde se presentan esos cubanos geniales. 
Fuimos los cuatro y durante cuatro o cinco horas estuvo solo para el festejado. 
Al terminar, rumbo al auto recordó:
-Soy tu cumpleaños.
Subió atrás, recargándose en la puerta contraria como un regalo vestido de negro impoluto.
-¿Me dejas en casa de mi hijo? -pedí a David, que miró por el retrovisor entre extrañado y molesto. 
Ella sonrío con una ternura que percibo todavía.    
                  
 

SIGO MAÑANA. VAYA GRANDÍSIMOS PERSONAJES.   
                       



jueves, 16 de enero de 2020

Los funcionales

Viene de Nueva canción del Mr. Los tiempos, saben... y va aquí donde no se hace ningún viaje y todo rebota.

Se pueden trabajar veinticuatro horas diarias, siete días a la semana durante la vida entera y no hacer nada excepto, desde luego, ganarse el pan siendo funcional.
¿Tiene usted posdoctorados tras cursar, por ejemplo, Modelos de gestión de negocios, Desarrollo social y científico (???), Matemáticas aplicadas a los negocios, Ciencia y técnica con humanismo (¡¡¡), Contabilidad financiera, Estructuras organizacionales y gestión del conocimiento (¡oh, dios!), Entorno legal de la empresa, Matemáticas financieras (sin palabras), Tecnologías de información en las organizaciones...? Lástima, no sabe ni un pepino y al mirarse al espejo debería pedir perdón por su parasitismo.
Ninguna sociedad permitió tanto zángano como el capitalismo y su último modelo llega al sumun -si Kafka viviera habría descrito monstruos prospectivos hechos con efectos especiales.
(Este ex-ahbrupto -encántame la expresión, sí-, al modo de cualquier semejante suyo, esconde, exhibiéndolo, a quien tiene resabios inconfesables -un fascista, pongamos, cuando no hay campos de exterminio-. Pero esa es harina de otro costal.)
Estuve en una reunión cuyas características me guardaré por obvias razones, que confirma lo esbozado la nota anterior. Aunque el perfil de los participantes impide estar dos horas quieto -entre consultas, llamados, mensajes- este fue nuestro doceavo encuentro y amenzaba proyectar cincuenta más hasta que alguien dijo Hágase un documento conciso y punto; sino, allá ellos, para quienes "trabajamos" ¿gratuitamente? (he ahí el quid, nietos lectores: todos esperan ((yo no, digo con cinismo)) sacar provecho, por indirectos, diversos caminos)-. Se nos llenaba la boca de altruistas conceptos que en términos reales ni les va ni les viene a los llanos supervivientes objeto del desvelo. Bueno, éstos a su vez, cerrando el círculo... 
No gastaré más un tiempo que mi camita, la banca del parque o feisbú aprovecharán a conciencia. Total, funciono.         

miércoles, 8 de enero de 2020

T y la real alfombra mágica

Reciclo aquí una viñeta.

El paraíso es cosa muy rara. Emborracha cuando uno asoma afuera. 
-¿Por qué somos tus amigos? -preguntaron y me quedé callado.
-No sé -respondo hoy haciéndome un poco tonto. 
Vivía entre la nostalgia contemplando el horizonte que traían los autobuses ida y vuelta desde mis entonces pequeñas ciudades, y lo que ilustro a continuación.
Quizás pretendía una redición de la fortuna de mis quince años escapando del miedo, para llevarla a buen término y reparar el fracaso de entonces. La búsqueda de la princesa resultaba, pues, imprescindible. Como en el tiempo de creer que el cosmos se columpiaba en mi hamaca, en una casa sobre la falda de la montaña, la eterna primavera alrededor, y abajo, tras el hermoso jardín, una ciudad más o menos pequeña.
Las circunstancias me permitían ser un padre menos difícil, casi bueno, y con un cheque modesto pero en sólida moneda extranjera y religiosamente a fin de mes, cuánto de fantástico estímulo recogía entre semana iba el viernes por la tarde a explayarse a la gran capital.
El hacedor de milagros me creía y decidí seguir los pasos de V, quien un buen día dijo Total, y aunque muriera en el trayecto se entregó perdidamente a una de esas criaturas cinceladas en el alma por las películas y los boleros de la vieja época. La esquiva, pues, siempre como de noche, con un cigarro en la mano recargada en el piano que cantaba sólo para el lujo de ella, de su par de satánicos ojos prometiendo estrellas y sangre, pongamos a lo dramático.
Mis gracias no daban mayor resultado por sí solas, de modo que el empeño fue inútil hasta que un par de amigos crearon una aureola en torno mío y me condujeron a un lugar frecuentado por mujeres hermosas, despiertas, eufóricas a su vez. Una mañana escuché una voz y levantando la cabeza encontré frente a mí a quien parecía cumplir a perfección los requisitos de mortal dama o su remedo.
Tenía bastantes años menos que yo y se me dio el equivocado informe de que estaba separándose de su pareja. De saberla, la verdad me habría detenido, pero llegó tarde y contribuyó a colocarme exactamente donde quería.
La joven era o parecía, pues de ella no conocí nada en verdad, una explosiva mezcla de altanería y piedad y había una universal procura de sus favores o sus sonrisas. Al mes de coqueteos que sin duda consideraba naturales y así para mí infructuosos, renuncié a la posibilidad con un aire de tristeza que la conmovió.
Esa noche fuimos a donde habría de consumarse el entendimiento, para terminar en los escalones a la calle con la ternura de mi hombro ganando el derecho a abrir las puertas de ella por algo más que un rato.

La joven no tenía modo ni ganas de evitar ni el amor por su compañero ni la soberbia infinita, y tuve que emplearme en regla, no importa cuán a solas plañidero y extraviado me volviera. De modo que aquello se convirtió en una ruda pelea, ejemplificada en el regreso de un paseo a las afueras. En su auto toda ella gritaba alternativamente y sin parar Quédate para siempre y Casi no contengo el vómito, ¡baja!
Años después me vendría un placentero sueño. Era la extensión de la vez en que rumbo al cine, al volante y contra su bravucón estilo, sin motivo pidió escogiera la ruta y como una niña a la deriva remató con lo que los días siguientes confirmarían:
-Vamos por dónde tú quieras.
No había más afán deportivo ni personajes de película hablándome al oído. Había un hombre agradecido prometiéndose cuidar de aquélla generosidad, así la disfrutara por los diez minutos tras los cuales la joven volvería a su justo sitio.
Se acercaba la navidad, me adelantó que preparaba para mí un regalo y durante una semana estuve a punto de perder la razón. Grababa una cinta de música para ella y cuanto escogía acababa pareciéndome pobre, cursi o anticuado. Entré en pánico y decidí no darle nada y olvidar para siempre el asunto.
En días quise echar marcha atrás. Demasiado tarde, dijo, y no supe si yo seguía siendo el de la noche del cumplimiento o el del reto originario:
-Te resistes, reina. Mejor. Soy la viva imagen del músico ese que me gusta a rabiar y hoy mismo girarás a mi alrededor como mariposa.
Al poco y viéndome convertido en piltrafa me dio una tarde que no fue la reparación del antiguo fracaso, pero al reivindicar la magnanimidad de ella y mis empeños, despejó el camino a años de cumplir mis fantasías con la princesa, procurándome romances en los que asumía el papel demandado por ésta.

Esa mujer y quienes estaban a su alrededor eran los que preguntaban por mi amistad. 
-Trataron con un borracho -les digo ahora. -Si bien nada se me había perdido entre ustedes, recibiéndome con amabilidad como advenedizo, ahí estaba, cada puntual fin de semana. 
La vida está en otra parte, escribió alguien, ¿recuerdan?, y tan pronto pude desaparecer ni el polvo de mí vieron.
Lo siguiente, otra vez rebautizada Lola Lola, fue un desatino. ¿Le pediré diculpas por ello? No hace falta, ¿verdad? Basta esa noche en El resplandor. Respecto a que entré a su cuarto al amanecer pretendiendo ultrajarla tras diez horas durante las cuales pude intentarlo y mejor ideaba cómo darle mortal fin... jeje. Perdónme el ex-ahbruto! -expresión de marca patentada-. Hasta este yo borracho tiene mínima dignidad. Con vuecencia son precisas las aclaraciones, ni modo. Como aquella cuando en un periódico preguntó por mi tristeza para contestarse que se debía a usted y hube de decirle: De mujer no desfalleceré, esté segura, así fuera M, con quien recién sostuve la más tormentosa relación.
En cuanto a quien nombraré A, no encuentro qué decirle. Fue muy cálido cuando nos rencontramos con nuestras respectivas crías o mis nietos, y un patán en el momento menos propicio para usted pues pude correrlo como antes se hacía a los perros: a patadas. 
Se hacía pasar por revolucionario y sus amigos le llaman Marqués por los aires que se da viniendo de donde cualquiera. 
Vestía gazné e impoluta chamarra encuerada -vale la palabra- al exhibirse ya viejo en una de esas marchas públicas a propósito para redondear su falso papel. No se había enterado que el país vivía otros tiempos y ahora sí la cosa iba en serio. Al frente desfilaban los pobres entre pobres, seguidos por quienes retaban cuanto se les pusiera enfrente.
-Qué mal te ves -dijo mirando con desprecio al yo que rodaba uno tras otro campamentos, asambleas clandestinas, bloqueos.
Ni caso hice y bien pude echarlo de allí. 
Por cierto, también cabía hacerlo con T al toparnos donde ella iba de funcionaria y este su antiguo amante coorganizadaba el espléndido acto vecinal al cual fue invitada para soltar dinero del Estado.
Todavía hay clases, dicen, y ustedes siguen perteneciendo a la inútil que, ganen tirios o troyanos, desaparecerá.
Mi real alfombra mágica en los tiempos compartidos aquéllos, no era la mortal dama, sino dos pequeños, el paraíso que representaban y la nostalgia después desaparecida, pues llegué a puerto. Bueno, falta el Don, quien ahí les deja su canción, Mrs. y Mistress Jones.


domingo, 29 de diciembre de 2019

Oficio de poseídos

Vi estas entrevistas. Me llamó la atención qué tan táctiles eran estos hombres. Ninguno parece un genio y todos trabajaron como demonios desde niños. 
Poseídos por las letras, los llamaría. Ellas hicieron de ellos cuanto les permitieron sus humanas facultades, creo. 
Cuando escucho a escritores del montón vanaglorisarse horas enteras por la forma en que construyeron novelas y cuentos, siento pena y vergúenza. 
Comparados, Borges y Rulfo, sobre todo, aunque también a su manera Cortázar, son incapaces de explicar lo que produjeron. El mexicano llega al colmo y casi no puede decir palabra. 
A cambio, Juan Villoro se toma dos horas y tanto explicando Pedro Páramo, inventándolo a modo. ¿Le daría de nalgadas el jalicience?  

  

sábado, 14 de diciembre de 2019

Juegos. Mr. y Silvita

Debía escribir sobre el "barrio elegante por antonomasia" y no tengo ganas, Tic. Mi Mr. y nuestra Silvita se ponen necios. 
¿Jugamos? (¿Hay que pedir perdón por ella cuando se acompaña con antiguos, jóvenes amigos, jeje?)
Después sigo, ¿si?
De la penúltima va la letra traducida literalmente:
"Ha pasado tanto, tanto tiempo
Desde que nos amamos y nuestros corazones fueron sinceros
Una vez, durante un breve día, yo fui el hombre para ti.

Anoche te escuché hablando en sueños
Diciendo cosas que no deberías decir
Oh nena, algún día podrías tener que ir a la cárcel.

¿Hay un lugar al que podamos ir?
¿Hay alguien que podamos ver?
Tal vez, es igual para ti lo que es para mí.

No he visto a mi familia en veinte años
Esto no es fácil de entender
Pueden estar muertos ya
Perdí su pisada después que ellos perdieron sus tierras.

Menéalo nena, muévete y grita
Sabes de qué se trata todo esto
De todos modos, ¿Qué estás haciendo ahí fuera en el sol?
¿No sabes que el sol puede quemarte el cerebro?

Mi enemigo se estrelló contra el polvo
https://www.coveralia.com/letras-traducidas/long-and-wasted-years-bob-dylan.php
Se detuvo en seco sobresaltado y perdió su lujuria
Estaba muy agotado y hecho pedazos
Murió en la vergüenza, tenía un corazón de hierro.

Uso lentes oscuros para cubrir mis ojos
Hay secretos en ellos que no puedo disfrazar
Vuelve nena, si alguna vez herí tus sentimientos me disculpo.

Dos trenes corren lado a lado
Cuarenta kilómetros, por la la línea del este
Tú no tienes que ir, yo voy hacia ti, porque eres mi amiga.

Creo que cuando me pusieron de espaldas
Todo el mundo detrás mío se incendió
Ha pasado bastante desde que caminamos por ese largo pasillo hacia el altar.

Lloramos en esa mañana fría y helada
Lloramos porque nuestras almas fueron desgarradas
Demasiado por estas lágrimas, demasiado por estos largos años desperdiciados. "